Un pato con estilo
El somormujo lavanco, es todo un prodigio de diseño natural. La naturaleza le ha equipado con todo lo necesario para ser el submarino de las aves.
Viéndole sobre el agua del estanque o lago, puede parecer una especie de pacífico pato, pero... nada más lejos de la realidad. Bajo ese porte aristocrático se camufla un auténtico especialista en la inmersión submarina, un campeón de la pesca deportiva.
Preparado para la vida moderna
Las adaptaciones que hacen posible el estilo de vida del somormujo, son sorprendentes. Su diseño está tan perfeccionado para el medio acuático, que rara vez lo abandona, siendo bastante torpe en tierra firme, aunque eso no le impide volar recorriendo distancias de más de 2.000 km. (en efecto: vuela, bucea, nada y camina)
Gracias a la acumulación de aire entre sus plumas, es capaz de regular al milímetro su línea de flotación, lo que le capacita para una inmersión en tiempo récord, para la que necesita menos de un segundo. Ningún otro animal ni artilugio construido por el hombre puede igualarle en esto.
Una vez bajo el agua, puede aguantar más de un minuto sin respirar, llegando a alcanzar los 30 metros de profundidad. Con sus alas plegadas sobre el cuerpo y su forma aerodinámica, se convierte en un misil autopropulsado por sus patas, gracias a las cuales alcanza velocidades de 2 metros por segundo.
Pataculo (podiceps)
Sus patas parten de la parte trasera de su cuerpo, a diferencia de los patos que las tienen hacia la mitad; sus tarsos y sus dedos palmeados hacen las veces de turbina, ya que pueden rotar cada pie independientemente imitando el movimiento de una hélice, al mismo tiempo que hacen la función de timón.
Gracias a esta peculiar morfología, el somormujo desciende una y otra vez y tras una media de 10 inmersiones, da con su presa que captura con el pico y sube a la superficie para tragar de una pieza.
Esta simpática y distinguida ave puede observarse en el embalse de Santillana con y sin prismáticos, dándole un toque de color a la vista.
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